Psicología Empresarial, Hombre y productividad.

Autor: Juan José García-Egocheaga

 

Las organizaciones en general y las empresariales en particular, no tienen más remedio que ser eficaces.

La finalidad social de unas será de tipo altruista y en otras lo contrario, unas tendrán como objeto la venta y fabricación de determinados productos y otras el suministar determinados tipos de servicio. Pero es claro que todas ellas se las tendrán que ingeniar para cumplir su finalidad social de la manera más eficaz.

El hombre, como motor de cualquier organización, que aporta su energía psicológica y gran parte de las horas de su vida al trabajo, es el elemento central de toda actividad.

Y del hombre y sus características depende no sólo la cualificación y grado de calidad de las organizaciones sino su existencia misma.

En efecto, existen o pueden existir finalidades sociales tan sofisticadas o que  exijan unos niveles de cualificación profesional tan elevada que de no disponer de las personas con la debida preparación hace su consecución imposible.

Y no sólo ocurre este fenómeno en temas de tecnología de punta, sino también en cualquier otro campo de la actividad humana que caso de estar liderada por personas con una cualificación no apropiada puede llevar a un fracaso permanente o a una incompetencia institucional.

Así nos encontramos  al hombre como elemento central en el que tenemos que poner toda nuestra atención analizar su formación y motivación, estudiar la caractereología de las organizaciones en las que se mueve y buscar el camino que nos lleve a conseguir una doble meta: a) optimizar el desarrollo y sentimiento de éxito psicológico de las personas y b) optimar la eficacia de las organizaciones.

En definitiva, el logro de esta doble meta implica la mayor optimación posible del sistema económico social pero el logro de la segunda meta no es posible sin alcanzar la primera.