4. Epilogo

Autor: Juan José García-Egocheaga

 

Como resumen y recapacitación sobre todo lo anterior, podemos decir que el sistema actual laboral produce frustración, falta de integración, inhibición, falta de compromiso y sentimiento de despersonalización.

El individuo reacciona contra ello y tiende a tomar una serie de actitudes adaptativas, como son:

- alto absentismo.
- baja productividad.
- desinterés y baja calidad.

lo que indica que,

- el sistema no es bueno y que,
- es necesario revisarlo.

Para ello, es necesario crear un sistema que elimine o minimice todos los efectos negativos del actual.

En este sentido, sostengo que dicho sistema ha de estar basado en la consecución de la optimización del éxito psicológico de los individuos y que éste está basado en la máxima utilización de lo positivo que todos llevamos dentro, y que de poco sirve el aumentar la presión psicológica del conjunto a través de un sistema duro de premios y castigos y de incremento de los controles o de implantar una dirección de personal que sea más un instrumento en contra del personal que de defensa.

Pueden adoptarse acciones como las de mejora del entorno, e ensanchamiento de los puestos de trabajo, de incrementar la rotación, etc... pero puede, asimismo, darse un paso más decisivo que integre los anteriores objetivos y los supere.

Adicionalmente y como parte fundamental de la optimización del sentimiento de éxito de los individuos y como elemento crítico para inclusive la supervivencia de la organización a largo plazo, ha de contemplarse la formación del personal como tarea principal, formación que ha de tener un carácter permanente y por tanto ha de ser compartida con el tiempo de trabajo.

Por último es de destacar que la implantación del cambio supone un proceso previo de determinación de lo que se desea implantar, lo que implica una profunda concienciación e quién lo proyecta, pues planearlo significa comprometerse con él.

En definitiva, con todo lo anterior,  debemos hacer este ejercicio de reflexión y  autoconvencernos de cuál es el camino.

De todos modos no es una condición sine quanon la materialización del cambio en la filosofía laboral para la instauración de un programa de productividad.

Este puede perfilarse y comenzarse en medio de las tensiones sociales internas, desafortunadamente habituales en la organización actual.

Sin embargo el programa de productividad, con el fuerte impacto económico que tiene y su extraordinaria necesidad de implantación, tanto  más cuanto mayor sea la competencia en el mercado y por tanto el factor de recuperación de precios sea más negativo, ha de contemplar necesariamente al menos una cierta transformación de las relaciones laborales, fluidificándolas mediante el mayor grado de participación de los empleados y trabajadores en la tarea diaria de mejorar su trabajo, su entorno y a ellos mismos.

En definitiva también un programa de productividad ha de tener como objetivo la optimización de la salud mental de la organización pues una organización mentalmente sana tiende hacia la productividad.