1.1 Principios generales

Autor: Juan José García-Egocheaga

 

a) Introducción

Como comienzo de este análisis, se ha de empezar por expresar un par de ideas o principios que, en mi opinión, puede trascender del campo laboral. Estas son:

1) Todo individuo necesita en la realización de su trabajo, la obtención de un cierto grado de éxito psicológico.

Para que ello sea posible, es necesario que pueda experimentar:

- Autorresponsabilidad y autocontrol (p.e. definición de objetivos a su nivel y de los medios para conseguirlos).

- Compromiso para lograr dichos objetivos.

- Utilización de sus capacidades más importantes.

Sin duda que la definición de tales objetivos está en función a la autoestima de cada sujeto y de su propia capacidad.

2)   Un individuo que alcanza un grado de éxito psicológico aceptable, tiende a una mayor autoestima, a una mayor integración y proyección constructivas y decrece su grado de agresividad y conflictividad.

Dicho de otra manera, cada individuo desarrolla una energía efectiva positiva que está en función del grado de éxito psicológico alcanzado.

En efecto, se da en el hombre la necesidad de sentirse competente y de llevar consigo la íntima satisfacción del trabajo bien hecho y la estima tanto propia como la del grupo en el que trabaja.

Y la satisfacción en el trabajo debe exigir como condición sine quanon la existg4ncia de motivaciones que afloren las necesidades superiores del ser humano.

b) Jerarquía de necesidades y fuentes de motivación en el trabajo

Maslow clasificó la numerosas necesidades ligadas al trabajo en cinco gruidos jerarquizados de abajo a arriba, de forma que las necesidades de orden superior no pueden ser satisfechas sin que las de orden inferior estén cubiertas de forma aceptable.

Así, la jerarquización queda como sigue;

  • 1. Necesidades fisiológicas
  • 2. Necesidades de seguridad.
  • 3. Necesidad de lazos sociales.
  • 4. Necesidad de estima.
  • 5. Necesidad de compromiso.

Ni que decir tiene que mientras las necesidades inferiores o inmediatas de hambre, alojamiento, consecución de un mínimo aceptable nivel de vida no estén mínimamente cubiertas, no cabe pensar en la consecución de necesidades de orden superior.

Las necesidades primarias como las fisiológicas y de seguridad que impulsan al hombre al trabajo son como dice Hergher “defensivas, impersonales y se expresan a menudo por una reivindicación colectiva y uniforme; apremian al esfuerzo pero no generan casi  satisfacción positiva”.

En este entorno “el hombre medio repugna el trabajo y debe  ser reprimido, dirigido y controlado”.

Sin embargo, son las necesidades de orden superior las verdaderamente motivadoras. El individuo que toma para sí el compromiso de realizar determinada tarea o crear determinado sistema y puede elegir la mejor forma de lograr dicho objetivo, que además le requiere que pongan en juego sus cualidades más fundamentales de imaginación, creatividad e iniciativa, logra un grado de satisfacción que no se da en los niveles más bajos. En definitiva, busca cubrir su necesidad de obtención de éxito psicológico.

La existencia dentro de la organización de un colectivo importante que haya contraído un alto grado de compromiso con sus objetivos, dará como resultado una organización en la que la directividad y los controles serán cualitativamente diferentes y cuantitativamente menores, a más de una mejora de la conflictividad y de la comunicación.

 

c) Autoestima y competencia.

La autoestima puede definirse como la predisposición a aceptar positivamente el propio yo.

Según Argyris, el incremento de la autoestima se consigue si:

1)   el individuo es capaz de definir sus propios objetivos.
2)   los objetivos se relacionan con sus necesidades o valores centrales.
3)   el individuo es capaz de definir los caminos que llevan a estos objetivos.
4)   la consecución de tales objetivos corresponde a un realista nivel de aspiraciones del individuo, acorde a su capacidad.

Y al examinar la naturaleza del éxito psicológico, que define cómo el mecanismo que sirve para aumentar la autoestima, manifiesta que “queda en evidencia que un individuo que lo busque (el éxito psicológico) necesitará un mundo donde puede experimentar un nivel elevado de:

1) autorresponsabilidad y autocontrol (por ejemplo para definir sus propios objetivos, los medios para conseguirlos, etc.)
2)   compromiso para perseverar hasta el logro de sus objetivos.
3)   laboriosidad y trabajo (para alcanzar tales objetivos) y,
4)   utilización de sus capacidades primordiales”.

Estas consideraciones pueden ser tomadas en cuenta como elementos motores de la motivación y lo que ello implica desde el punto de vista de búsqueda de la eficacia en el trabajo, pues como dice Argyris, el individuo desarrolla una energía positiva que está en función del éxito psicológico alcanzado.

Pero a parte de esta consideración (búsqueda de la eficacia en el trabajo) es más importante su consideración como persecución de una mejora del hombre como tal, de su autoestima, éxito psicológico y salud mental. En definitiva, el lograr un hombre que no considere su actividad laboral como un tormento, sino que obtenga de ella un elevado e íntimo nivel de satisfacción.